Ofrecimiento del día a Dios

Señor y Dios mío, en quien creo, en quien espero, a quien adoro y amo con todo mi corazón; te doy gracias por haberme creado, redimido, hecho cristiano y por haberme conservado la vida en este día.

Hoy quiero mirar el mundo con ojos llenos de amor; ser paciente, comprensivo, humilde, recto y bueno. Revísteme de la fuerza de tu Espíritu, cierra mis ojos a toda murmuración, guarda mi lengua de toda mala palabra, que solo los pensamientos que bendigan permanezcan en mí. Quiero ser también intencionado y justo que todos los que se acerquen a mí, sientan cercana tu presencia.

Por el Corazón Inmaculado de María me consagro a tu corazón, te ofrezco todas mis oraciones, trabajos y sacrificios en este día. Y me ofrezco contigo al Padre en tu santo sacrificio al altar en reparación de nuestros pecados y para que venga a nosotros tu reino.

Amén.

Un minuto a la Virgen

Bendíceme, madre y ruega por mí sin cesar.
Aleja de mí, hoy y siempre el pecado.
Si tropiezo, tiende tu mano hacia mí.
Si cien veces caigo, cien veces levántame.
Si yo te olvido, tú no te olvides de mí.
Si me dejas Madre mía ¿Qué será de mí?
En los peligros del mundo asísteme.
Quiero vivir y morir bajo tu manto.
Quiero que mi vida te haga sonreír.
Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía.
Y al fin, sal a recibirme y llévame junto a mis seres queridos que ya se han adelantado y junto a tu hijo.
Tu bendición me acompañe hoy y siempre.

Amén.