Los principios fundamentales de nuestra filosofía son
1. El hombre se realiza en el mundo, obra del amor creado de Dios Padre y con el paso de los tiempos, se organiza en diversos tipos de sociedad, respondiendo así a su íntima necesidad de comunicación y colaboración. Pero es la nación concreta donde se realiza un proyecto histórico-cultural común y los valores que fortalecen la nacionalidad deben ser conscientemente asumidos y responsablemente promovidos.
2. El núcleo básico y fundamental, tanto de la sociedad como de las naciones es la familia, lugar ideal e insustituible para el normal desarrollo y crecimiento de la persona. Un clima familiar estable, fundado en el mutuo amor y comprensión, y un ambiente de sana libertad y diálogo, abierto a las relaciones de amistades y colaboración con las demás familias permite y favorece el desarrollo integral y equilibrado de la persona.
3. Aun siendo lugar ideal para la educación y su principal responsable, la familia, encuentra no pocas dificultades y limitaciones en el cumplimiento de esta misión, sobre todo cuando se trata de la asimilación y desarrollo de los conocimientos científicos mediante el estudio sistemático de los principales aspectos de la cultura.
4. Para superar estas limitaciones y dificultades se han creado diversas instituciones, entre las que sobresale la escuela como lugar privilegiado de promoción integral de la persona, mediante la asimilación viva, sistemática, crítica y creativa de los valores culturales.


Los principios fundamentales de nuestra filosofía son
5. Consideramos como sujeto, y fin primordial de la educación a la persona humana en su unidad e integridad: consecuentemente afirmamos que la persona debe ser el centro y la perspectiva desde donde se conciba, organice y oriente todo el proceso educativo.
6. Toda vida humana consciente presupone la escogencia y la elaboración de un sistema de VALORES que orienten toda su actividad en el proceso de su realización. Proclamamos y hacemos nuestros, como valores supremos del hombre, los valores Evangélicos, expresados en síntesis y profundidad, en el Sermón del Monte y explicitados, según los tiempos y lugares, por la tradición y el magisterio de la Iglesia
Católica.
7. El modelo de hombre perfecto que pretendemos, tiene su realización histórica en Jesucristo y en su Madre María, cuyas vidas y mensajes nos enseñan de hecho a discernir los valores que hacen al hombre y a la mujer y los contravalores que lo degradan. Proponemos pues, como ejemplo perfecto de realización humana a Jesucristo, Camino, Verdad y Vida que nos amó a todos con su Divino Corazón y con preferencia a los humildes, los pobres y los pecadores.
8. Conscientes de nuestras limitaciones para realizar y promover este ideal perfecto de vida, asumimos una actitud sincera de constante conversión que, con nuestro empeño y la fuerza del Espíritu nos permita hacer el cambio necesario para ir escalando las cimas de la perfección humana y cristiana, confortados por la alegre esperanza de los hijos de Dios.
Ejes fundamentales
- Inculcar los valores espirituales que lleven al estudiante a aprender en la escuela de Jesús Maestro, las virtudes de su corazón: la mansedumbre, la humildad, la misericordia y a mostrar con la práctica su compromiso cristiano.
- Guiar al estudiante en el desarrollo progresivo de sus actitudes personales, capacidades intelectuales y aptitudes transformadoras, para que se convierta en un ser social activo y en agente de cambio cultural.
- Promover constantemente la participación de la comunidad educativa, de manera activa, responsable y comprometida, en el logro de una sana convivencia fundamentada en el rigor académico y la exigencia disciplinaria.
- Preservar, fomentar y difundir los valores de la cultura ciudadana y la propia Identidad Nacional en la búsqueda de una cultura de Paz.
- Formar personas íntegras que respeten los valores fundamentales de las relaciones humanas y que tengan conciencia de la relación con su entorno. de proyectos de vida basados en valores y en la concepción de cristianos comprometidos con la sociedad actual. Por otra parte, el Seminario Menor apoya el descubrimiento de la vocación sacerdotal, realizando seguimiento a quienes sientan éste llamado.
